Qué es TdPContacta
21:05  |  jueves 09.sep.10
BuscadorTodo sobre
Imagen 1Info GeneralCulturaTradicionSociedadArchivo
Imagen 2Plaza públicaEnlacesAgendaEspacios culturales
25.01.2010
Wences Moreno
08.07.2009
Señor Wences Gag with Chicken
08.07.2009
Señor Wences
<|    1  2    |>
No hay
No hay
Personajes Célebres
Imagenes

No hay

No hay

No hay

buscar
PALABRA CLAVE
DÍA MES AÑO

Wences Moreno, un recuerdo vivo

PEÑARANDA DE BRACAMONTE

Tribuna de Salamanca 3 de abril de 2009

El señor Wences Moreno siempre ejerció de castellano viejo, de carpetovetónico, pero por encima de todo, de charro. Ser charro de Peñaranda fue lo más grande que le pasó en su vida cargada de brillo y de lo que más orgulloso se sentía y algo que lo condicionó para siempre. Especialmente cuando las grandes celebridades para las que tuvo el honor de actuar le preguntaban de que punto de España era natural.
Entonces, se le iluminaba su pícara mirada para decir que de un pueblo llamado Peñaranda, donde estuvo su cuna y abrió los ojos a la vida en una familia de vocación artística. Pero si Peñaranda fue su madre y la tierra donde yace para siempre, desde luego que en su existencia no puede quedar en el tintero el nombre de Alba de Tormes, ese rincón teresiano que frecuentaba todos los años, una vez que se espantaban los fríos del invierno, en busca de la paz y la inspiración para cargar las pilas y regresar, cuando finalizaban las ferias de septiembre a América, para triunfar en los más importantes escenarios del Nuevo Continente, y continuar cautivando a esos públicos a medida que crecía su leyenda como un vetrilocuo más grande de todos los tiempos.
En las hemerotecas de El Adelanto hay recogida una entrevista que le hice al señor Wences (con ese sobrenombre le conocían en medio mundo) hace cerca de 20 años, cuando de la mano de Alfonso Navalón lo saludé por primera vez y tuve el honor de pasear a su lado desde el espigón de Alba, mientras comentaba cosas de su vida, hasta el hotel Benedictino, en el que se hospedaba durante largas temporadas que disfrutaba de la paz en la villa teresiana.
Entonces, con su particular gracia contaba que la primera vez que, triunfaba llegó a su pueblo, se armó un enorme revuelo a la puerta de la casa de su madre, cuando la gente se enteró que acababa de llegar en un llamativo coche de aquellos americanos que llamaban "haiga" (porque al comprarlo los pudientes decían "me da usted el más grande que haiga"). Entonces, las vecinas querían saludar al paisano que triunfaba bajo los focos de todo el mundo, formándose tal aglomeración en la calle que un viajante, sorprendido, ante aquella algarabía le preguntó a una vecina que era lo que sucedía.
Y ésta le dijo: "ha venido de América, Wences, el hijo de la señora Josefa Centeno, donde dicen que se ha hecho muy famoso porque habla con el estómago". Entonces, el sorprendido curioso se quedó callado y muy serio dijo: "pobre chico. tan joven y que desgracia".
A parte de prolíficas anécdotas y una vida rica cargada de vivencias y triunfos por los más prestigiosos escenarios, pero sobre todo, de esa Nueva York, que lo adoptó como a uno de sus hijos más grandes (y donde tiene una calle al lado de la Séptima Avenida), el señor Wences siempre presumió de su corazón teñido de charrería. Por eso nunca olvidó los largos días de privaciones, cuando siendo muy jovencito, le tocó pintar los números de las localidades en la plaza de toros de Salamanca.
En los mismos tiempos cuando quería ser torero, en el escenario en que España entera se dividió bajo la pasión de Joselito y Belmonte, como preludio de lo que llegaría décadas después cuando la gente cambió de aficiones y las dos Españas volvieron a resurgir, pero con la pasión futbolera del Real Madrid y el Barcelona. Pero el señor Wences entendía de toros, que para eso fue su primera ilusión, la misma que mediada la década de los sesenta volvía a florecer cuando Flores Blázquez, un muchacho de la Nava de Sotróbal (casi paisano suyo) y además muy vinculado a Alba de Tormes se convirtió en la ilusión de los novilleros.
Ahora, cuando se cumplen diez años de su muerte surge el recuerdo de este salmantino universal. Por eso, ahora que ya ha roto la primavera y se avecina la Feria de San Isidro, una tarde que vaya a Madrid a los toros y pase por Peñaranda voy a parar en el cementerio para llevarle un ramo de flores silvestres a este personaje que fue el mejor ventrilocuo del mundo y quien triunfó sobre los mejores escenarios con un trozo de tierra charra guardada en su corazón.

Enviar a un amigoImprimir
FGSR
inicio | contacto
© 2007. Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas   Aviso legal.   Créditos.