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Cecilia Hernández. CAMPO DE PEÑARANDA (EL)
30-12-2011 BracamontealDía
Con motivo de la celebración de las fiestas de los Santos Inocentes en Campo de Peñaranda, la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción del municipio ha acogido la presentación de un audiovisual sobre la restauración y nueva composición del retablo.
Edades del Hombre, tras el descubrimiento hace casi dos años de la tabla de Fernando Gallego, se hizo cargo de esta labor, que concluyó oficialmente hace dos meses, con la inauguración delante de las autoridades del nuevo aspecto de la iglesia.
Los párrocos Tomás Gil y Juan Andrés Martín, recibieron a los asistentes y explicaron que la finalidad del vídeo era mostrar el mensaje que encierra el actual retablo, cuya estructura recoge y reúne elementos de los tres retablos que la parroquia ha tenido a lo largo de la Historia.
Altar románico
“Lo más importante de todo, aún así, no es el retablo, sino la mesa de la Eucaristía que se ha descubierto en la restauración, de origen románico, expresión de la fe de nuestros antepasados”, explicó Tomás Gil. Esta mesa de piedra rectangular, según se explicó en el vídeo, estaba sostenida por cuatro patas, de las que sólo se conserva en la actualidad una. Fue, con toda probabilidad, el primer altar de la comunidad de Campo de Peñaranda. Detrás de ella se situaba la pared de la iglesia, pared en la que se encontraba una ventana saetera, actualmente tapiada y oculta tras el retablo.
Primer retablo
Tras el Románico, llegó el retablo de Fernando Gallego, en los años finales del SXV. De esa estructura se conservan en la actualidad tres tablas, dos de ellas -La Natividad y La Flagelación-, se conservan en el Museo Diocesano, mientras que la tercera, La Resurrección, permaneció durante siglos en la parte superior derecha del retablo, sin que nadie reparara en ella. El retablo de Gallego, por tanto, cumplía una labor didáctica acerca de la vida de Jesús.
Segundo retablo
El segundo retablo llegó a principios del SXVII, cuando los postulados surgidos del Concilio de Trento obligaron a las iglesias a modificar sus retablos. En el caso de Campo de Peñaranda, se dio una mayor relevancia a la figura de la Virgen María, representando en los cuadros episodios de su vida como sus esponsales, la Anunciación, la presentación en el templo o la huida a Egipto. Fue entonces cuando se situó en la parte superior central un lienzo de escaso valor artístico de la Virgen, retirando al Cristo románico. Esta imagen, que también ha recuperado su color original, el verde, ha regresado a su posición central en el retablo, para la que fue diseñado.
Del Barroco también proceden las pinturas murales que ahora se pueden contemplar en la pared posterior, ya que la cubierta situada en el SXVIII, época del tercer retablo, se ha retirado y situado en una de las paredes de la iglesia.
En este retablo del Barroco se encontraban algunas tablas del retablo hispano-flamenco de Gallego, ya que la temprana muerte de su constructor, Martín de Cervera, ocasionó varios pleitos entre el municipio y sus herederos y que, finalmente, no se completara la obra.
Tercer retablo
El tercer retablo, de estilo casi churrigueresco -mediados del SXVIII-, dio paso a los testigos de la fe, los santos, en forma de pinturas en la parte baja -Santa Margarita, Santa Inés, San Blas, Santa Lucía, etc.- y de esculturas de los padres de la Iglesia, de las que tan sólo se conserva una, sin identificar. El resto de hornacinas ahora acogen a San Roque, Santiago Apóstol y Santa Bárbara, junto a la Asunción de la Virgen, advocación de la parroquia, en la parte central.